La figura del espartero ha recordado en Mijas uno de los oficios más duros que los vecinos tuvieron que asumir durante la posguerra. Esta estatua representaba a un trabajador del campo que se movía por la sierra en busca del vegetal para la fabricación de fibras y, literalmente, es el monumento que recuerda esta tradición.
Esta escultura, obra del artista local Lázaro Cruz Jaime, llegó al centro histórico a mediados de la década de los noventa. Entonces, el equipo de gobierno decidió colocarla en uno de los laterales de la emblemática plaza Virgen de la Peña. El lugar elegido fue una zona de paso junto al pasaje Salvador Cantos Jiménez.
En agosto de 2010, el equipo de gobierno de la época socialista, pero distinto al que decidió su creación y emplazamiento inicial, anunció que lo trasladaba al acceso principal del núcleo de Mijas Pueblo: la rotonda que conecta el centro histórico con la carretera que discurre entre Alhaurín el Grande y Fuengirola y que, a su vez une con Benalmádena Pueblo a través de la carretera regional.
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